
Como dice el título, lo que veis arriba es un cartel informativo del metro de Tokyo. Pagado por el metro y expuesto en sus andenes o vagones para informar a los pasajeros. Si os fijáis un rato en él, no es muy dificil averiguar qué es lo que anuncia; lo que nos resulta inconcebible a la cultura occidental es que el cartel sea verídico, destinado a adultos, y de verdad nos esté diciendo lo que nos estamos imaginando.
Supongo que muchos lo habréis averiguado: se trata de un heroe, tipo Mazinger, luchando contra los monstruos de las piernas cruzadas, el dormido y el monstruo que lee el periodico. Todas ellas acciones que molestan o son poco educadas en un metro constantemente saturado de pasajeros.
Nada refleja tan bien a una sociedad como las gráficas que utilizan para comunicarse. Si se desea que el mensaje llegue al receptor, el mensaje debe manifestarse de modo que el receptor lo comprenda y se sienta identificado con el. ¿Os imagináis estos carteles en el metro de Madrid, de Barcelona o de Buenos Aires?
A nosotros, estos carteles nos parecen infantiles. Podemos imaginarlos en la biblioteca de un colegio, pero ningún adulto occidental pensaría que él es el destinatario del mensaje. En Tokyo, estos carteles se pusieron para que los tuviesen en cuenta los adultos, y la reiteración de la gráfica para mostrar el mismo mensaje da a entender que era efectivo.
En Japón, las policias locales tienen mascotas que los representan, los mangas y animes tienen consumidores mayoritariamente adultos, vestirse de heroe de acción para tomar unas copas no está mal visto… Comportamientos que hace muy poco que se ven en occidente, y siempre de manera minoritaria o anecdótica. Nuestra cultura nos impide tomar en serio a un policía que se identifica con un osito, o a un cartel que nos pide que seamos educados con un robot gigante expulsando rayos.
El poster anterior y los que pongo a continuación son de finales de los 70 y principios de los 80. Los siguientes, emparejados de dos en dos para ver lo distinto de las temáticas, se refieren a… bueno… seguro que lo averiguais solitos:


Solución: llevar el billete visible, no olvidar tu paraguas, no fumar y no tirar chicles.
Si no os ha costado entenderlos (que no cuesta) es porque ya sabíais donde estaban ubicados, cual era su función y a quien van dirijidos. Una vez que nos hemos deshecho de los prejuicios occidentales de ver a Superman pegado a un chicle, los mensajes se vuelven universales, y no hace falta saber japonés para entenderlo. Igual que sucedía con los bajorelieves de las catedrales góticas (salvando las distancias ;D ), la gráfica sustituye a la palabra para transmitir el mensaje.
Todos estos carteles pertenecen a esta entrada en Pink Tentacle, donde vais a encontrar muchos más sobre estos temas y sobre otros. Leeros los textos, que explican muy bien los juegos de palabras y la intención de los carteles. El uso indiscriminado de escenas religiosas, caras de famosos o personajes de comic nos puede parecer cómico, hortera y hasta ofensivo, pero ahí está la gracia de esta entrada: en comprender lo distintas que pueden ser las gráficas en comunicación dependiendo de la cultura.
;)
Via: SnowMagazine
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