• El trabajo de Dana Tanamachi, en vivo

    Reconozco que, para estas cosas, soy un poco voyeur. Si hay algo que me gusta más que ver un buen trabajo de diseño, es ver como se realiza. Encuentro que tiene algo catárquico ver como un boceto va tomando forma, como influye en la pieza la inclusión de los detalles, como se van puliendo pequeñas imperfecciones.

    Cuando todo eso se concentra en minuto y medio, hay tipografía caligráfica de por medio y la diseñadora es Dana Tanamachi, yo me siento muy quietito y me trago toooodos los videos de su canal de vimeo.

    Via Ignant

  • Antes de empezar a maquetar

    <!– Otra de las entradas rescatadas del antiguo Zenblog. Hartos de hacer propuestas sin tener el material, estuvimos pensando en crear un pequeño pdf que indicase a los clientes los pasos a seguir para encargar una maquetación, y el motivo por el que esos pasos eran importantes. De esa charla surgió esta entrada, que pretendía ser una guía tanto para diseñadores noveles como para clientes interesados en el proceso. Quizás ahora, que el aire es más fresco, me decida a crear ese pdf –>

    Escribo esta entrada porque cada vez es más común que los clientes que nos encargan maquetaciones extensas “revisen” el texto con el trabajo ya comenzado, incluyendo párrafos enteros, eliminando hojas enteras o incluyendo gráficas que no estaban en el proyecto original. Como supongo que no somos los únicos, me he decidido a escribir esto para evitarles quebraderos de cabeza a los nuevos diseñadores, y para todos aquellos clientes que quieran conocer un poco más cómo se maquetan sus libros.

    La RAE define una maqueta (referido al diseño gráfico, claro está) como “boceto previo de la composición de un texto que se va a publicar, usado para determinar sus características definitivas“.

    Cualquiera que haya maquetado un libro más o menos extenso, sabrá que es un trabajo duro. Muchos se habrán encontrado con problemas serios, y unos cuantos habrán tenido que empezar de nuevo o se habrán visto obligados a hacer feos “parches” a su diseño para adaptarlo a las necesidades del texto.

    Eso es porque una maquetación requiere cierto estudio anterior a ponerse a meter texto en Quark o InDesign. Igual que haríamos con una web, necesitamos saber qué irá dentro para saber como podemos distribuirlo y presentarlo. Pero vamos a ir por partes viendo necesidades y soluciones.

    Pide el contenido completo antes de empezar.

    Si te encargan una maquetación, solicita al cliente que te envíe todo el material terminado. Es probable que no lo tenga, pero que quiera ver algo para aprobarlo antes de enviarte el contenido.

    Aquí comienzan los problemas: ¿hay imágenes, o no las hay? ¿van estas asociadas al texto, o son de relleno y puedes ponerlas donde quieras? ¿hay gráficas? ¿de que tipo? ¿hay citas o textos explicativos paralelos al texto principal? ¿cuantos grados tiene la jerarquía de textos? Todos estos elementos deben ser tenidos en cuenta antes de empezar a meter contenido, no sólo para hacer bien la previsión del espacio, sino porque tendrán que ser diseñados también para que se integren elegantemente junto al texto. Hacerlo sobre la marcha puede significar que nos queden espacios vacios, que la página se descompense, que parezca “apretada”, etc.

    Estudia la composición.

    Una vez que tienes todo el material ya puedes empezar a pensar en cómo se va a ver. Pregunta al cliente si quiere que sea de un tamaño en concreto, no vaya a ser que lo quiera como el resto de sus publicaciones y tu hayas hecho la composición apaisada.

    Aclarado todo lo anterior, haz la composición previendo todos los posibles elementos que puede llevar una página. Yo lo suelo hacer en Freehand por la rapidez a la hora de mover los elementos, Silvia lo hace directamente en Quark (que es lo óptimo); hazlo en el programa que quieras hasta que quede bonito.

    Nunca dejes “para después” elementos como la paginación, el nombre del capítulo, los sangrados, márgenes, etc. Compón al tamaño real y considéralo todo. Por ejemplo: si has calculado que el libro tendrá 140 páginas, tienes que preveer en la composición un margen interior más amplio que si va a tener 10 para que el margen no desaparezca. Lo mismo sucedería si has decidido paginar en el margen interior, o si decides usar gráficas o fotografías a doble página (con lomos anchos quedan fatal).

    No está de más que te imprimas una copia terminada y escribas en ella los valores de los márgenes, espacios, cuerpos de la tipografía, etc. Así lo tendrás siempre visible para los pasos siguientes.

    Atento a las tipografías.

    Cuando estés realizando la composición, ten un cuidado especial con las tipografías. En una pieza donde el texto va a ser el protagonista, va a ser el trasmisor del contenido y va a ocupar el 70% de nuestra página, tenemos que estudiar bien las fuentes que vamos a usar. Aquí no me extiendo demasiado, sólo os recomiendo la lectura de “la maquetación ha muerto” en este blog, de esta entrada de Letritas y esta otra de Layers Magazine. Con las dos últimas ya puedes hacer una buena elección.

    En caso de dudas, elige una que tenga una familia extensa y completa. Os ahorrará quebraderos de cabeza.

    A hacer la maqueta (o páginas maestras).

    Una vez que tenemos clara la composición, nos vamos al programa en el que vamos a maquetar.

    Tanto Quark como InDesign te pedirán, antes de abrir el documento, que establezcas el tamaño de la hoja y los márgenes.

    Una vez que se abre el documento, debes copiar la composición en la maqueta del documento. No metas contenidos, sólo las cajas de texto, columnas, espacios, paginación, etc. Todo aquello que se va a repetir en todas las páginas, así como las guías para saber donde hay que colocar los elementos que no están en nuestra maqueta. Si no va a haber títulos en todas las páginas, no hagas la caja en la maqueta; ponle unas guías de donde debe ir y ya pondrás la caja en la maquetación.

    Puedes crear tantas maquetas (o páginas maestras) como quieras para cubrir tus distintas necesidades. Aquí dejo capturas de ejemplo. A la izquierda Quark 7.3 y a la derecha InDesign CS3.

    Estas páginas maestras (A, B, C..) puedes irlas arrastrando a tu maquetación y aparecerán ya con todos los elementos que les has puesto, por lo que serán todas iguales. En cualquier momento puedes editar las maquetas y modificarlas, pero no te lo aconsejo: al menos en Quark, si modificas la maqueta cuando llevas un rato trabajando, no se modificarán en el documento todas aquellas cajas y elementos que hayas arrastrado, editado o modificado individualmente.

    Crea todas las hojas de estilo.

    Otro de los puntos básicos de cualquier maquetación, y que requeriría una entrada más extensa que ésta para explicarlo medianamente bien. Los que sabéis de web sabréis por qué son tan importantes: funcionan igual que el CSS. Son los encargados de “poner bonitos” nuestros textos y párrafos, para que todos los de un mismo estilo se vean igual. Si durante la maquetación cambiamos los estilos, cambiarán todos los textos asociados sin tener que ir uno por uno.

    Por ese motivo es muy importante no modificar los textos en la propia caja excepto para hacer los ajustes finales. Usa siempre estilos.

    Hay dos tipos de estilo: de caracter y de párrafo. En ellos vamos a determinar la partición de las palabras, la justificación, el idioma (importante para que haga bien las particiones), la tipografía, tracking, kerning, interlineados, filetes… y un largo etc.

    Crea un estilo para cada tipo de texto: Titulos, destacados, citas… En cada uno puedes variar todas las características que hemos comentado antes. Si no estás familiarizado, te aconsejo hacer un texto de prueba e ir jugando con los estilos para ver como varían según tocas cada una de las opciones.

    Finalmente, vuelve a las páginas maestras que creastes con anterioridad y aplica los estilos a las cajas vacías. No te preocupes si sólo tienes la de texto corrido, el resto lo asociarás a los textos según los vayas creando. Tampoco te preocupes si en una misma caja vas a usar más de un estilo: asocia en la maqueta el que más se vaya a usar y los demás los pones cuando toquen.

    Ahora sí. A por el contenido.

    Ya estáis listos para empezar. Si, si… esto era un pequeño preliminar, y ahora es cuando comienza el trabajo. Si lo has hecho bien, te darás cuenta de que vas más rápido, hay menos errores y son más fáciles de solucionar.

    Algunos puntos más.

    Estos son para aclarar algunas dudas muy comunes o que también producen fallos garrafales a la hora de enviar nuestros trabajos a imprenta. Es posible que vaya creciendo en el tiempo, según me acuerde de más puntos.

    - Recuerda que en los libros el número de páginas tienen que ser múltiplo de 4. No vale añadir una sola página (o un par) para meter un texto de última hora. Tendrás que remaquetar considerando las otras 3. Si te preguntas por qué cuatro, coge un folio, doblalo a la mitad y cuenta las caras resultantes: ahí lo tienes, si no plegaran así no tendrían por donde encuadernar.

    - Ya lo he dicho antes, pero es importante: considera el margen interior. Cuanto más páginas tiene una pieza, menor espacio se ve del margen interior. Las imágenes a doble página, textos o gráficas quedan raras cuando eliminamos ese espacio. Parece que hemos cortado un pedazo y empalmado la imagen después. El tipo de encuadernación que vayamos a usar influye mucho en como se va a comportar el margen interior.

    - Trabaja siempre con páginas enfrentadas. Es más sencillo ver errores y “descuadres” entre las páginas pares e impares. Por cierto: aunque los programas de maquetación lo hacen por si solos, recordaros que la impar siempre es la derecha. Parece una tontería, pero hemos visto ya más de un error con este tema.

    - Word NO es un programa de maquetación, aunque a veces se refieran a él así. Word es un programa de tratamiento de texto, y como tal está muy limitado a la hora de maquetar. Por otro lado, Quark o InDesign no son para tratamiento de texto, por lo que no disponen de corrección automática ni otras herramientas propias de Word (tienen herramientas de idioma, pero no funcionan igual). Sabiendo esto, clientes y diseñadores podremos entendernos mejor.

    - No uses tramas para el texto corrido o para cuerpos pequeños. De hecho, te recomendaría que no usases cuatricromía. Lo óptimo es que vaya en una sola tinta plana, de ese modo evitarás que los bordes pierdan definición y parezcan borrosos. Si no usas negro puro, intenta que el cliente te acepte una quinta tinta para ese texto.

  • La maquetación ha muerto

    <!– Esta fué la primera entrada que hice en Zenblog sobre el desarrollo técnico de esta profesión. Mi intención no era adoctrinar a nadie, sino quejarme de la falta de cuidado que tenían los diseñadores en ciertas maquetaciones, y por eso elegí este título para la entrada y la ilustré con memorias sociales reales de importantes compañías. Según pasó el tiempo, los estudiantes comentaban que les servía de guia, de modo que comencé a escribir las demás entradas con un caracter más didáctico. Esta es la que lo lió todo. Que la re-disfrutéis –>

    Últimamente, debido a que nos toca ponernos a maquetar memorias sociales, me he estado fijando bastante en toda maquetación que cae en mis manos. La conclusión ha sido que la maquetación ha muerto o, mejor dicho, que poco a poco va perdiendo todo su sentido.

    Hay ciertas normas básicas para la legibilidad de los textos que creí­a universales, pero que cada vez se usan menos. Ignoro si el motivo es el absoluto desconocimiento de los diseñadores y maquetadores que las hacen, o simplemente que son valores ya superados. Voy desglosando punto por punto (algunos nombres pueden variar, pero estos son los que he usado yo toda la vida):

    La palabra “viuda”:

    Se denomina así a la palabra que queda suelta en la última lí­nea de un párrafo. Lo normal es ajustar levemente el interletrado para que la palabra suba a la lí­nea anterior o alguna otra palabra baje a la inferior. En la última lí­nea nunca debe quedar una palabra sola.

    Para los muy puristas, la última lí­nea de texto debe cubrir, como mí­nimo, la mitad del espacio que ocupa nuestra columna.

    Viudas y partición incorrecta

    Las líneas “huérfanas” y “viudas”:

    La misma denominación se utiliza para las líneas de un párrafo que quedan sueltas en otra hoja o columna. En este caso, se denomina “huérfana” a la primera línea del párrafo que queda separada de las demás, y “viuda” cuando la separada es la última línea del párrafo.

    Los “rios”:

    Los rios son los espacios en blanco que quedan entre las palabras y que, unidos a los de las líneas superiores e inferiores, forman caminos blancos en la masa de texto. Suelen depender mucho del tracking y el kerning de las tipografí­as, así como del modo de justificación del texto y del tamaño al que lo usemos. La Helvética se retocó y se creó la Helvética Neue para corregir los rios que tendí­a a dejar en los textos corridos. La justificación total suele crear enormes rios en los textos, ya que fuerza el tracking para que se ajuste a un espacio que no es el natural de la tipografí­a.

    Rios tipográficos

    Las particiones:

    La partición indica el punto en el que se deben separar las sí­labas de una palabra. Sólo es aconsejable en columnas cortas en las que debemos usar palabras largas. En esos casos puede solucionar problemas con los rios y evita anchos de lí­nea muy desiguales. Sin embargo, es aconsejable seguir ciertas normas para facilitar la lectura del texto.

    La principal y más básica es no dejar nunca una sí­laba suelta. Por esa razón nunca deben dividirse palabras de dos sí­labas. Si no nos queda más remedio que hacer la partición a una palabra de tres sí­labas, la sí­laba suelta quedará en la lí­nea superior y las otras dos en la inferior. Nunca se deja la sí­laba final de una palabra en la lí­nea inferior.

    Particiones incorrectas

    Para evitar esto basta con adaptar el apartado de Particiones y Justificación (PyJ) de nuestro programa de maquetación. Ahí podemos establecer el número de caracteres mí­nimo de una palabra para que esta sea indivisible, cuantos caracteres deben quedar en la primera lí­nea y cuantos en la segunda; incluso se puede adaptar el número de guiones que pueden aparecer en lí­neas consecutivas. Una herramienta muy útil y, por lo que parece, muy poco usada.

    Ventana de PyJ's de Quark 7

    Los anchos de columna o de lí­nea:

    Como norma general, es más sencillo leer un texto distribuido en varias columnas que uno que vaya de lado a lado de una hoja en una sola columna. El motivo es que, cuanto más larga es la línea de texto, mayor es la dificultad del ojo para saltar del final de una lí­nea al principio de la siguiente. Si el interlineado es pequeño, es bastante probable que nos equivoquemos de lí­nea y tengamos que cortar la lectura para encontrar el punto donde debemos continuar. En un texto largo esto puede ser desesperante, y conseguiremos que el lector abandone la lectura.

    El serif como aliado de la lectura:

    Muchas veces, por un motivo puramente estético, los diseñadores preferimos las tipografí­as sin serif, que dan un aire más moderno a las composiciones. Si os fijáis, ningún diario usa una tipografí­a de palo seco (sin serif) para los textos corridos. La explicación es que, cuando hay mucho texto, el serif ayuda a formar una lí­nea base imaginaria. Algo similar a tener una guí­a sobre la que se apoya la letra. Esto facilita que nuestros ojos sigan el renglón en el que nos encontramos y ayuda a distiguirlo de los anteriores y posteriores. La lectura se hace más rápida y fluida.

    Elección de la tipografí­a:

    Hay ciertas tipografí­as que poseen una gran calidad estética, como la futura o la avant garde, pero que por su “redondez” hacen que las palabras sean más largas de lo que serían con otras tipografías. El ojo humano no se desliza por las lí­neas de texto, sino que va dando saltitos; es lo que se conoce como saltos sacádicos.

    Cuando el ojo tiene que leer una tipografí­a que “ensancha” las palabras, necesita dar más altos sacádicos por línea, por lo que la lectura se hace más pesada. Mejor que os lo explique con ejemplos un profesional de la tipografí­a.

    texto con más saltos sacadicos de lo normal

    Si a esto unimos lo que hemos comentado antes sobre el serif, nos damos cuenta de que la elección de la tipografía no es sólo una cuestión de estética, sino también de usabilidad.

    Bula diseñil:

    Hay muchas más reglas, por supuesto. Algunas generales y otras más especí­ficas de medios concretos, como los diarios o las ediciones de bolsillo. Obviamente, las limitaciones en el número de pliegos, en los diseños pre-aprobados, etc, hacen dificil seguir todas las normas siempre. No es lo mismo no dejar ninguna viuda en una maquetación a dos columnas que en una maquetación a cinco. Sin embargo una pieza donde sistemáticamente se rompen esas normas tiene que ser calificada de mal diseño.

    Recordemos que no estamos hablando solo de estética. Estamos hablando de la comodidad al leer un texto, o lo que es lo mismo, de que el mensaje llegue al receptor sin interferencias.

    Ni que decir tiene que el mimo y el cuidado también tiene su precio. Cuadrar bien una maquetación es una de las labores más meticulosas del proceso, porque cualquier acción que hagamos en un párrafo, tiene su repercusión en todos los posteriores.

    Para terminar, el “mea culpa”:

    Si os fijáis en esta entrada pensaréis “¡de que está hablando este tio! ¡ha escrito 100 lí­neas con una tipografí­a sin serif, con justificación total , al no haber particiones se producen rios en el texto…!” (este tema ha sido solucionado con el cambio de theme).

    Cierto. Hace cosa de una semana estaba recopilando información para escribir esta entrada cuando me encontré este artí­culo en Duopixel. Me dí cuenta de que me pongo muy pesado cuando se trata de gráfico, pero que cometo todos los fallos juntos cuando se trata de web. Es que claro… la tipografí­a, el cuerpo de letra, el color de fondo depende de cada navegador y de las opciones del usuario, así que ¡para qué preocuparse si cada uno lo va a ver de una manera!

    Bueno, pues no. Prometo empezar a subsanar los errores para poder ser tan pesado con una página web como lo soy con lo impreso.

    Conclusión:

    Esta parte no me corresponde. Esperaba que fuerais vosotros quienes las escribiesen. ¿Estoy hablando de reglas desfasadas? ¿Nos las saltamos en favor de otros valores más estéticos? ¿Hay otras reglas más importantes que no he nombrado? ¿realmente son importantes, o simplemente “aconsejables”?

    Este es vuestro espacio.

    <!– Lamento la pérdida de todos los comentarios de esta entrada que eran, con mucho, lo mejor que tenía. Gracias a todos los que comentásteis en su momento por vuestro apoyo e interés. Vosotros fuisteis los culpables de todas las entradas que publicamos después sobre maquetación y artes finales –>

  • Maquetación de balances y números

    <!– Seguimos con el rescate de contenido “interesante” del viejo Zenblog. Por petición expresa de Skeku, vamos a ir sacando a la luz la categoría de maquetación y la de artefinalista. Que lo disfrutéis! –>

    Seguimos inmersos en la maquetación de memorias sociales y cuentas anuales de nuestros clientes. Suele ser un tipo de trabajo bastante más “espeso” que las maquetaciones de libros o folletos, suele conllevar más roces con el cliente y requiere de soluciones “especiales”. El motivo de esta complejidad es muy claro: aquí­ tenemos que maquetar números, y los números son unos caracteres con reglas propias.

    Para evitaros malas experiencias, vamos a ver algunas cuestiones que deberemos tener en cuenta cuando maquetemos con números.

    NUMEROS MAYÚSCULOS Y MINÚSCULOS.

    El caso es que, como en las demás letras, en los números existen las mayúsculas y las minúsculas. Desgraciadamente, no muchas tipografí­as contemplan las dos opciones, de modo que es importante seleccionar bien la fuente según nuestras necesidades.

    - Los números mayúsculos (o de caja alta) son aquellos que se alinean con las mayúsculas de la tipografí­a. No tienen descendentes por debajo de la línea de base.

    - Los números minúsculos (o de caja baja) son aquellos que se alinean con las minúsculas de la tipografí­a. Tienen ascendentes y descendentes, igual que una “d” o una “g” minúsculas, por lo que no parecen estar bien alineadas entre sí­.

    Se ve mejor en este ejemplo. La tipografí­a superior es la Fontana Nd Aa Osf, que tiene números en minúsculas. La inferior es una Futura Std Book, que tiene los números en mayúsculas.

    Diferencia entre numeros mayusculos y minusculos

    Aunque visualmente estemos más acostumbrados a los mayúsculos, la existencia de números minúsculos tiene su razón de ser. Como se ve en la siguiente imagen, los números mayúsculos “pesan” mucho visualmente cuando estamos escribiendo en minúsculas; mucho más si en un párrafo de unas pocas líneas tenemos cuatro o cinco cifras de varios dí­gitos. En esos casos, los números minúsculos nos ayudarán a que las cifras se integren correctamente en nuestros textos, sin romper la uniformidad de los renglones:

    Ejemplo de maquetación con números minúsculos y mayúsculos

    Si os fijáis en los sí­mbolos de euro (€) y en los porcentajes (%), os daréis cuenta de que estos símbolos también respetan los altos de los números a los que acompañan.

    Si optamos por usar números minúsculos tendremos que considerar que también pasa al contrario, y que los números en caja baja romperán la uniformidad de nuestros titulares en caja alta. Volvemos al mismo ejemplo de antes, pero esta vez usando mayúsculas:

    Numeros minusculos en titulares

    En el caso de la Fontana, el maestro tuvo en cuenta esta eventualidad y se corrige facilmente, pero no siempre es así­. Aquí­ os dejo unas muestritas:

    Algunos ejemplos de los números de distintas tipografí­as

    NÚMEROS MONOESPACIADOS Y PROPORCIONALES

    Otra peculiaridad de las tipografí­as es que usen números monoespaciados (también llamados tabulares) o proporcionales. La diferencia entre ambas opciones va a ser abismal cuando maquetamos tablas o balances, ya que de nuestra elección va a depender que el usuario pueda “entender” las cifras de un solo vistazo o no.

    Proporcionales

    Son aquellos números que ajustan entre si atendiendo al ancho de cada uno, por lo que una cantidad de 5 cifras puede tener anchos muy dispares según los números que la compongan. Son proporcionales la Univers, alguna Times, la Kabel, Cantoria, American Typewriter, etc.

    Ejemplos de tipografí­as con números proporcionales

    Monoespaciados o tabulares

    Son aquellas tipografías donde todos los números ocupan el mismo ancho, de modo que, si ponemos varias cantidades unas sobre otras, siempre coincidirán las unidades con las unidades, las decenas con las decenas, las centenas con las centenas…

    Ejemplos de números monoespaciados o tabulares

    Además, también son monoespaciados los sí­mbolos de euro, dolar, porcentajes, etc que suelen acompañar a estas cifras.

    Si tenemos que maquetar un balance, yo recomendarí­a usar siempre números monoespaciados. Puesto que todos los millares y todas las comas decimales coinciden, el lector puede identificar rápidamente las cifras más altas y más bajas, comparándolas visualmente sin tener que “entenderlas”.

    Ejemplo de maquetación de un balance

    Fijaros que las dos cifras marcadas con el asterisco son decenas de millón. Visualmente parece más grande la primera cifra que la segunda, aún cuando se refiere a una cantidad muy inferior.

    UNA CONSIDERACIÓN MÁS

    Todo lo comentado antes está muy bien pero ¿y si tengo que cuadrar cifras de 2 decimales con cifras de 4 decimales? ¡Toda la teorí­a de los números tabulares por los suelos!

    Bueno, esto será obvio para el 90% de los diseñadores que estén leyendo esto, pero igual le salva la papeleta a alguien. Para evitar el caso que acabo de comentar hay que recurrir a los tabuladores. En todos los programas de edición un poco serios tenemos varias opciones de tabulación: izquierda, derecha, central, al decimal, al punto y “ajustar texto”. Eligiendo la opción “al punto” o “a la coma” (según marquemos los decimales con uno u otro sistema), el programa nos los ajustará el solito cada vez que introduzcamos un tabulador. Aquí os dejo la ventanita de tabulación de Quark, inDesign y Freehand:

    Ventana de tabulacón en Quark
    Ventana de tabulación en inDesign
    La tabulación en Freehand aparece cuando se edita el texto

    De esta forma, combinando números monoespaciados con la tabulación “a la coma”, nuestros números quedan claros como el agua.

    Seguro que se me quedan muchas cosas en el tintero, pero esta entrada ya parece la Biblia. Os dejo dos enlaces muy interesantes sobre el tema, de los que he aprendido cositas nuevas mientras escribí­a esto:

    Los números avalan a Letritas en Letritas: mmmm… también hay números versales!

    Números en Duopixel: ¿Por qué que los números minúsculos se llaman elzevirianos?.

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